Biografía de Mons. Roberto María del Pozo Marín
Monseñor Roberto María del Pozo Marín
Roberto María del Pozo Marín nació en Ibarra (Ecuador) el 25 de agosto de 1836, hijo del señor Manuel del Pozo y de la señora Antonieta Marín. Desde su infancia mostró inclinación por la vida religiosa, distinguiéndose por su modestia, disciplina y profunda piedad.
Ingreso a la Compañía de Jesús y primeros destierros
El 5 de febrero de 1851 ingresó a la Compañía de Jesús en Quito. Sin embargo, el contexto político ecuatoriano pronto alteró su formación. En 1852, durante el gobierno del general José María Urbina, se decretó la expulsión de los jesuitas del Ecuador. Así, con apenas año y medio de noviciado, partió al destierro el 22 de noviembre de 1852 junto a cerca de cuarenta religiosos, rumbo a Guatemala.
En Guatemala pronunció sus primeros votos el 30 de mayo de 1853. Allí realizó estudios de Humanidades y Filosofía, perfeccionando además el latín, griego, francés e inglés. Posteriormente fue enviado a Bogotá para colaborar en tareas docentes cuando la Compañía fue restablecida temporalmente en Colombia. No obstante, nuevas persecuciones políticas bajo el régimen de Tomás Cipriano de Mosquera obligaron otra vez a los jesuitas a abandonar el país.
Regresó entonces a Guatemala, donde concluyó sus estudios de Teología y fue ordenado sacerdote en 1864. Entre 1866 y 1869 ejerció como profesor de Metafísica, Hebreo y Francés en el seminario guatemalteco. En esa etapa coincidió con figuras que luego alcanzarían el episcopado, como Telesforo Paúl y Pedro Rafael González y Lizarzaburu.
Ministerio en Centroamérica y Panamá
La inestabilidad política volvió a afectar a la Compañía, extendiéndose la persecución a Guatemala y El Salvador. El padre del Pozo ejerció su ministerio en El Salvador y posteriormente en Panamá, siempre en estrecha colaboración con el padre Telesforo Paúl. Estos años consolidaron su experiencia pastoral, su capacidad docente y su firmeza espiritual frente a la adversidad.
Monseñor Roberto María del Pozo Marín
Roberto María del Pozo Marín nació en Ibarra (Ecuador) el 25 de agosto de 1836, hijo del señor Manuel del Pozo y de la señora Antonieta Marín. Desde su infancia mostró inclinación por la vida religiosa, distinguiéndose por su modestia, disciplina y profunda piedad.
Ingreso a la Compañía de Jesús y primeros destierros
El 5 de febrero de 1851 ingresó a la Compañía de Jesús en Quito. Sin embargo, el contexto político ecuatoriano pronto alteró su formación. En 1852, durante el gobierno del general José María Urbina, se decretó la expulsión de los jesuitas del Ecuador. Así, con apenas año y medio de noviciado, partió al destierro el 22 de noviembre de 1852 junto a cerca de cuarenta religiosos, rumbo a Guatemala.
En Guatemala pronunció sus primeros votos el 30 de mayo de 1853. Allí realizó estudios de Humanidades y Filosofía, perfeccionando además el latín, griego, francés e inglés. Posteriormente fue enviado a Bogotá para colaborar en tareas docentes cuando la Compañía fue restablecida temporalmente en Colombia. No obstante, nuevas persecuciones políticas bajo el régimen de Tomás Cipriano de Mosquera obligaron otra vez a los jesuitas a abandonar el país.
Regresó entonces a Guatemala, donde concluyó sus estudios de Teología y fue ordenado sacerdote en 1864. Entre 1866 y 1869 ejerció como profesor de Metafísica, Hebreo y Francés en el seminario guatemalteco. En esa etapa coincidió con figuras que luego alcanzarían el episcopado, como Telesforo Paúl y Pedro Rafael González y Lizarzaburu.
Ministerio en Centroamérica y Panamá
La inestabilidad política volvió a afectar a la Compañía, extendiéndose la persecución a Guatemala y El Salvador. El padre del Pozo ejerció su ministerio en El Salvador y posteriormente en Panamá, siempre en estrecha colaboración con el padre Telesforo Paúl. Estos años consolidaron su experiencia pastoral, su capacidad docente y su firmeza espiritual frente a la adversidad.
Retorno al Ecuador y obra educativa-social
Con el restablecimiento de la Compañía de Jesús durante el gobierno de Gabriel García Moreno, regresó al Ecuador hacia 1875. En Guayaquil ejerció como profesor de Filosofía e Inglés y ocupó cargos directivos en el Colegio San Vicente. También trabajó en Riobamba como director de congregaciones marianas juveniles.
Una de sus obras más trascendentales fue su decisivo impulso a la fundación de la Benemérita Sociedad de Beneficencia de Señoras de Guayaquil, cuya sesión constitutiva se realizó el 19 de mayo de 1878 y cuyos estatutos fueron aprobados el 9 de agosto del mismo año durante el gobierno del general Ignacio de Veintimilla. Esta institución —la más antigua organización de voluntariado femenino de la ciudad— nació para atender a viudas y huérfanos afectados por las guerras civiles. Su influencia sería determinante en la educación y protección de niñas en situación de vulnerabilidad.
Elección episcopal
Tras la muerte del papa Pío IX, fue elegido pontífice el cardenal Gioacchino Pecci con el nombre de León XIII. Durante su pontificado, en 1884, fue designado IV Obispo de Guayaquil el padre Roberto María del Pozo Marín, siendo consagrado en 1885.
Como obispo, trabajó intensamente por la disciplina eclesiástica, la formación del clero, la vida conventual y el fortalecimiento del culto litúrgico. Promovió la observancia de las constituciones religiosas y animó la vida espiritual en la diócesis. Fue reconocido por su austeridad, espíritu de caridad y cercanía con los pobres.
Conflictos y crisis episcopal
Su gobierno episcopal, sin embargo, estuvo marcado por tensiones internas entre el cabildo eclesiástico y las autoridades civiles, especialmente en torno al nombramiento de una silla canonical en la Catedral de Guayaquil. La controversia derivó en enfrentamientos públicos, excomuniones y disturbios sociales en enero de 1888, con saldo de víctimas mortales y heridos.
Estos acontecimientos afectaron profundamente al obispo. En abril de 1888 se vio obligado a ausentarse de su diócesis. Aunque conservó el título episcopal, su gobierno efectivo quedó interrumpido. Finalmente presentó su renuncia en 1909.
Últimos años y fallecimiento
Se trasladó a Lima, Perú, donde residió en la Casa San Pablo hasta su fallecimiento el 5 de mayo de 1912. Sus funerales fueron presididos por altas autoridades eclesiásticas limeñas y contaron con la presencia de clero secular, regular y miembros de la sociedad.
Perfil moral y legado
Los testimonios contemporáneos lo describen como un hombre franco, sin doblez, profundamente caritativo y de sólida vida interior. Se destacó por su amor preferencial hacia los pobres y por promover la cooperación entre las clases sociales en obras de beneficencia.
Su vida estuvo marcada por el destierro, la docencia, el servicio pastoral y la prueba del conflicto. En medio de contextos políticos adversos, mantuvo fidelidad a su vocación religiosa. Su legado permanece especialmente en la obra social femenina que ayudó a consolidar y en su huella dentro de la historia eclesiástica del Ecuador.
